El sangrado libre, consiste en permitir la salida de la menstruación sin utilizar ningún dispositivo recolector. Esto implica mucha conciencia corporal, poder permitirnos parar para escuchar qué me está comunicando mi cuerpo en cada momento y tener localizada mi musculatura del suelo pélvico, ya que al igual que para la continencia urinaria, juega un papel fundamental en este proceso para poder llegar al WC.
Este método, ideología o como cada una sienta llamarlo, consiste en escuchar a mi cuerpo, para poder identificar en que momento necesito ir al baño, como cuando necesitamos hacer pis o hacer de vientre…
No necesitas ” nada más” que tiempo para ti, para poder darte ese silencio interior, esa escucha, para identificar cuando acudir al baño, sentarte… y listo.
¿Por qué nos parece tan difícil de creer? Pues porque hemos crecido en una sociedad en la que se ha normalizado la falta de control sobre el sangrado menstrual, se ha banalizado esa zona tan crucial en nuestras vidas y en nuestros procesos como es el suelo de nuestra pelvis y todas las estructuras musculares que la forman, hemos interiorizado y asimilado desde muy pequeñas, que la regla es un engorro que nos dificulta hacer vida, y que debemos pasar varios días de cada mes pegadas a algún utensilio de recolección de sangre de forma completamente necesaria; ya que el flujo de sangre lo creemos continuo e incontrolable, algo que no es para nada lo que sucede.
Es importante sí destacar, que cuando estamos menstruando, energéticamente nuestro cuerpo, nuestro SER, nos pide pausa, nos pide introspección, nos pide silencio, calor, callar para poder escuchar y nuestra sociedad, nos invita a todo lo contrario, a no parar, a continuar el ritmo frenético del resto del mes con una compresita que sostenga y listo! o a ponerte una copa que aguanta más tiempo y no tienes tanta necesidad de cambiarte a menudo, alejándonos de nuestras necesidades de ir hacia dentro… y esto es lo que realmente nos aleja de nuestro bienestar hormonal, físico y emocional… y una de las causas de dolores durante nuestras menstruaciones (aunque obviamente habría que valorar cada caso).
¿ Te apetece experimentarlo? debemos tener en cuenta que es una opción que quizá no sea válida para todo el mundo, te animo a valorar tu situación personal, tu ritmo de vida y tu motivación para ello, puesto que yo te recomiendo realizarlo sin presiones de ningún tipo, y desde el disfrute de sentirte dueña de tus procesos (que lo eres). Ten en cuenta que vas a manchar la ropa, sobre todo los primeros meses… incluso más allá del año, personalmente, me ha pasado. Para mi es tremendamente necesario cuando estoy en el día de mayor flujo, no realizar muchas actividades alejada de un WC y si tenemos algún evento que acapare por completo mi atención, procuro acudir al baño premeditadamente cada par de horas para asegurarme que no se me olvide; ya que si estoy muy centrada en otra cosa que no sea mi cuerpo, me cuesta identificar las señales que me envía con antelación al “escape”.
¿Cómo identificar cuándo ir al baño? No podría darte pautas muy concretas porque cada cuerpo es diferente. Puedes sentir como pequeñas contracciones en tu bajo vientre de forma intermitente, puedes sentir calorcito en tu vagina, o como sensación de cosquilleo ( para mi es la sensación límite ” te has pasado de hacerte la sorda… CORRE” )
¿Cómo empezar? Busca un día que puedas permitirte estar tranquilamente en casa, al inicio puedes probar con compresas de tela si te da apuro manchar la ropa, y empieza por acudir al baño cada poco tiempo, cuando tu útero te de alguna sensación. Las primeras veces estás continuamente en el WC y a veces saldrá flujo y otras no, no pasa nada, experimenta sin la presión de un objetivo concreto.
Por la noche si te prestas atención, posiblemente sientas que te despiertas con más frecuencia que el resto de noches del mes, cada vez que así sea ve al baño.
Cuando vayas siendo consciente de que vas gestionando, empieza por salir de casa a sitios cercanos que tengan WC y donde te sientas a gusto, verás que progresivamente irás ampliando distancias sin necesitar llevarte ningún utensilio “por si acaso”.
Tenemos mucho más poder del que nos han hecho creer, la regla es un maravilloso recuerdo del ciclo de la vida y la muerte, permitir que se vaya lo que no necesitamos, es renovar la energía para poder centrarnos en lo que queremos hacer que crezca.
Felices sangrados libres
